¿Teambuilding en remoto? Yes, we can

por Manuel José López - Agile Coach | minutos de lectura

Uno de los puntos más importantes para lograr que un equipo funcione de modo coordinado y se comporte como un todo, y no como partes sueltas que trabajan de manera individual, es el ‘teambuilding’.

Estas prácticas contribuyen a que las personas de un equipo, un área o un grupo de trabajo, se identifiquen, tengan sentimientos de pertenencia, se alineen y aumenten su confianza y sus interacciones con el resto de miembros. El beneficio de que esto ocurra es claro: se produce una mejora del ambiente, con el consecuente impulso de los resultados obtenidos.

Además, en esta época de máxima distancia física, en la que muchos de nosotros estamos trabajando en remoto desde hace más de lo que queremos recordar, se extraña más que nunca el tiempo compartido con nuestros compañeros. Debemos buscar algo que sustituya a esos cafés casuales en la oficina.

De hecho, no es raro que roles como el Agile Coach, el Scrum Master o el Flow Master, se encuentren con la necesidad de gestionar estas demandas por parte de sus equipos y de organizar este tipo de eventos.

Para ello, es necesario tener una o varias, personas que ejerzan el rol de facilitadores y que ayuden a crear y llevar a cabo la dinámica. Por eso, quería compartiros unos ‘tips’ que mi experiencia en la preparación de este tipo de eventos me ha enseñado:

  1. Disfruta el camino: una dinámica de ‘teambuilding’ sirve para relajarse y divertirse. Por tanto, es muy importante que los que lo organicen también lo vivan como una experiencia agradable.
  2. Conoce a tu público: para saber cómo enfocar el evento, no hay nada mejor que conocer a los asistentes del mismo y sus inquietudes: ¿Qué les gustaría hacer? ¿Cómo les gustaría enfocar la sesión? Puedes, incluso, realizar entrevistas o lanzar pequeñas encuestas para obtener esta información y, así, modular el ambiente y obtener ideas interesantes a realizar.
  3. Investiga el propósito de la dinámica y alinéate con los líderes: con el input obtenido en el punto anterior, suele ser de gran ayuda fijar los objetivos de nuestra actividad: ¿Queremos que gente que hasta ahora no había interactuado se conozca? ¿Queremos dar las gracias a algunos compañeros? ¿Queremos que muestren su orgullo por el trabajo realizado? Para ello, una buena idea es apoyarse en los responsables del área, producto, proyecto o equipo en cuestión, y escuchar sus opiniones para asegurarnos de que estamos alineados en el propósito de la dinámica. ¡Tener al leadership en tu barco es fundamental!
  4. Crea un grupo de trabajo implicado: no intentes hacerlo todo solo, no eres, ni debes ser, un Superman o una Superwoman. Resulta más efectivo trabajar en equipo, ya que facilita el surgimiento de nuevas ideas y la distribución de tareas. Además, tener a la gente involucrada, nos permite que las personas actúen como embajadores, animando a los asistentes y aumentando la implicación.
  5. Juega con las expectativas: como ocurre con todo buen producto, crear expectativas sobre la dinámica ayuda a fomentar la participación y hace que la gente esté pendiente y animada. Además, permite que los asistentes planifiquen mejor su agenda al conocer el evento con suficiente antelación. Utiliza un título atractivo e intrigante que no desvele lo que ocurrirá.
  6. Preparación previa y visual: el trabajo anterior es clave. Hay que hacer reuniones con el equipo que va a preparar la dinámica, dividir las tareas, fijar los entregables y asumir un compromiso con las personas sobre el papel que va a desempeñar cada una a la hora de dar vida a la sesión. 
  7. Fomenta las interacciones: el objetivo principal de un buen ‘teambuilding’ es que la gente se junte, se conozca y que se provoquen sinergias entre los participantes. Para lograrlo, se pueden llevar a cabo diferentes dinámicas, como dividir a las personas por equipos y proponerles crear algo juntos para, luego, exponerlo ante los demás. Incluso se puede crear una pequeña competición lúdica que les anime a hacerlo lo mejor posible.
  8. Hazlo divertido, pero persiguiendo el propósito: es bueno que la actividad propuesta haga a los participantes pasárselo bien, pero también podemos aprovechar el momento y tratar de obtener algo más. ¿Por qué no introducir una dinámica en la que los grupos nombren a equipos o personas a las que agradecen su esfuerzo y mostrar su orgullo por los éxitos conseguidos?
  9. Los protagonistas son ellos: los facilitadores corremos el riesgo de convertirnos en los protagonistas de nuestro propio evento, restando importancia a los asistentes. Sin embargo, debemos estar entre bambalinas, en la sombra, todo lo que podamos y huir del protagonismo.
  10. Feedback, feedback, feedback: el último aspecto a tener en cuenta es, por supuesto, la mejora continua y aprendizaje. Una vez concluido el evento, comparte los resultados con todos los asistentes y pídeles su feedback. Averigua qué les ha parecido, qué mejorarían y qué ideas creen que estaría bien poner en práctica en futuras ediciones.

 

Por tanto, perdamos el miedo a organizar este tipo de sesiones, disfrutemos de los eventos y de su preparación, participemos con ganas y pasemos un buen rato con los compañeros, que siempre es agradable, y más en estos tiempos.

Search